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"Somos un centro residencial, en donde los internos conviven de forma continua con miembros del grupo de trabajo...."
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¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD TERAPÉUTICA?
Una Comunidad Terapéutica es un centro residencial, en el que se permanece la mayor parte o todo el día y donde los internos conviven de forma continua con miembros del grupo de trabajo. La propia metodología prevé diversas formas de “participación progresiva en la sociedad externa”. Si bien los profesionales no residen en el Centro, siempre hay miembros del equipo presentes. La presencia permanente de los mismos, no tiene por finalidad “controlar a los residentes”, sino formar parte del desarrollo de las tareas que deben realizar. La permanencia en el centro tiene una duración determinada, definida de antemano con criterios temporales, o bien con el logro de ciertos objetivos.

En general se considera que los periodos de estancia demasiado largos son contraproducentes y reflejan la falta de eficacia metodológica.

Cada Comunidad Terapéutica se orienta hacia un colectivo social con un perfil concreto y preestablecido, sólo las personas que ofrecen dicho perfil son aptas para residir en el centro. ¿Cómo se delimita un perfil? Pues con variables sociológicas que identifican a determinados colectivos, que de forma selectiva, se han ido segmentando y diferenciando según criterios psicoterapéuticos.

El ingreso es voluntario, sin que puedan utilizarse medidas ni estrategias de retención que atenten contra los derechos individuales. Este rasgo presenta algunas dificultades cuando los residentes, están en el dispositivo como consecuencia de una obligación o un emplazamiento judicial.

Una Comunidad terapéutica exige la presencia y la intervención de un equipo técnico multidisciplinar, con un fuerte predominio de componentes psico-sociales y educativos. Una diferencia esencial entre la metodología de la Comunidad Terapéutica y otras metodologías de intervención se refiere al hecho de que todas las figuras que conforman la vida del centro, desde todo tipo de monitores y personal auxiliar, hasta los responsables de la hostelería (cocina, limpieza, lavandería), recepción, trasporte, mantenimiento y por supuesto el personal administrativo, forman parte de este equipo técnico deben actuar desde dicha perspectiva.

La vida en la Comunidad Terapéutica es un intento de reproducir una vida cotidiana real, en la que todo el equipo de trabajo y los residentes, cumplen con sus roles reales, interaccionan y a través del desarrollo de sus papeles en esta micro-sociedad, lo cual produce intensos (y positivos) efectos sobre los residentes. Para lograr tales efectos la Comunidad terapéutica Terapéutica debe tener un número limitado de plazas, de tal manera que se produzca un conocimiento personal compartido de todos los residentes y miembros del equipo.

La vida cotidiana real en la Comunidad es la fuente de un aprendizaje social. La creación de diversos grupos terapéuticos, combinados con las terapias individuales y los procedimientos educativos, produce una fuerte sinergia entre todas las intervenciones, ya que aumenta la densidad de las relaciones sociales, de los procesos de aprendizaje, de la intervención terapéutica y del control informal, hasta un óptimo de rendimiento (Bion, 1962).

El equipo técnico debe desarrollar una serie de procedimientos, que facilitan el intercambio de información y la toma de decisiones terapéuticas sobre los residentes, para que toda esta complejidad no le desborde o convierta a la Comunidad en un espacio caótico y poco terapéutico. Los procedimientos tradicionales para gestionar la complejidad, tienen que ver con prácticas como: 1) los historiales comunes e integrados de todos y cada uno de los residentes, 2) las reuniones (especializadas o generales) del equipo técnico para seguir la evolución de los casos y tomar decisiones, 3) la existencia de "diarios de acontecimientos" de declaración y consulta obligatoria, 4) la información cruzada entre los profesionales y 5) la existencia de organigramas claros, en los cuales las responsabilidades están bien definidas. Esta exigencia debe aplicarse tanto en el equipo como con los residentes. Esto último exige además la firma de "contratos terapéuticos" (o de autorizaciones informadas), la existencia de un Reglamento de Régimen Interno exhaustivo y bien conocido, así como mecanismos de información que notifiquen sobre horarios, actividades y tareas. Incluyen las guardias del equipo. Como consecuencia de todas estas exigencias la presencia de conflictos, más o menos graves pero no resueltos, así como otras situaciones de incomunicación en el equipo técnico son incompatibles con la metodología, lo que implica que en estas circunstancias el centro dejaría de ser una Comunidad Terapéutica para convertirse en una mera "residencia controlada" (Jones, 1988).

La Comunidad Terapéutica se ofrece a personas con diferentes tipos de problemas para diversos perfiles que, en general, presentan una combinación especialmente letal de problemas sanitarios, sociales, psicológicos y morales. El ingreso en la misma tiene como objetivo primario ayudar a resolver estos problemas. Pero el objetivo esencial de la metodología es ayudar a los residentes a construir de forma racional un proyecto de vida alternativo fuera de la Comunidad, desde el cual tales problemas puedan minimizarse, evitarse o controlarse.

En una Comunidad Terapéutica los residentes no son sujetos pasivos que "reciben una ayuda profesional" sino que adoptan progresivas y crecientes responsabilidades asumiendo roles que contribuyen a dinamizar la vida comunitaria ayudando a los ingresos más recientes a integrarse. Asumir tales responsabilidades supone, a la vez, contribuir a la mejora de aquellos que las asumen y "prepararse" para la incorporación a una vida normalizada. A través de este proceso se desarrolla además un potente entorno de autoayuda que contribuye de una forma muy intensa al desarrollo y a la mejora personal. Una parte de las Comunidades Terapéuticas refuerzan este aspecto, integrando en el equipo profesional a personas con una historia superada de problemas similares al perfil de los residentes. Para ello se exige que estas personas ya no sean residentes, "hayan vuelto" a la sociedad y estén realizando sus tareas como otro profesional del equipo (Bion, 1962).

Una Comunidad Terapéutica es un centro residencial que aporta las ventajas aludidas en los puntos anteriores, pero no es (ni debe tratar de ser), una institución total que afronta y resuelve todos de problemas de los residentes. Para esto, al igual que para el resto de los ciudadanos, existen las redes generales de atención que se ocupan de problemas específicos: para los problemas de salud el sistema sanitario, para los problemas de integración los diversos componentes de la red de servicios sociales y para los problemas educativos el sistema educativo.
Como es muy frecuente que los residentes en una Comunidad terapéutica Terapéutica presenten problemáticas muy agudas, se requiere un estrecho vínculo con los servicios generales, un vínculo que adopta la fórmula de una adecuada coordinación técnica con 22las redes generales, lo que a su vez implica que en la Comunidad Terapéutica existan profesionales capaces de realizar las tareas que tal coordinación exige. Un ejemplo muy claro del significado de esta coordinación se refiere al tema de uso de fármacos al que me referiré más adelante (Mejías, 1997; Comas, 2006).

La metodología de la Comunidad Terapéutica exige la práctica de la evaluación continua, en al menos tres niveles: 1) la evaluación de los casos individuales por parte del equipo técnico, 2) la evaluación de los procesos, procedimientos y resultados grupales por parte de este equipo técnico y si es posible con supervisores externos, 3) la evaluación de los resultados (si es posible con estudios de seguimiento) para producir conocimiento e incorporar a las Comunidades Terapéuticas en el ámbito de la producción científica (Garcia, 1995; Rodriguez, 1998; Comas, 1995; Fernandez, 1998).


FUENTE: http://fundacionatenea.org/http:/fundacionatenea.org/wp-content/uploads/2011/03/LA-METODOLOG%C3%8DA-DE-LA-COMUNIDAD-TERAPEUTICA.pdf





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Casa Azul : Comunidad Terapéutica
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